jueves, 11 de febrero de 2010


Me fui a Gesell.
Es raro como en dos días se condensaron tantas cosas, conmigo misma y con los demás.
Luciana lee a Osho. No se si es consciente de que lee filosofía y por eso le agrada o sencillamente se siente a gusto y sigue leyéndolo (leemos, mal que nos pese, aquello que nos resulta llevadero, a lo incomodo, por movilizador, lo apartamos)
Admito que no soy del tipo New Age (hablo de la corriente y no del vino queridisimos beodos mios), el Secreto me paso de largo olimpicamente y a Ari Paluch lo prefiero en la radio (y hasta por ahí nomas)
Pero estando en la casa de Lu leí uno de Osho, "Meditacion"
Desde que tengo memoria siempre jugué el mismo juego con los libros: los leí sin respirar, sin dejarlos hasta que les sacaba la ultima coma, casi como ahogandome en ellos.Cuando encontraba una oración, un párrafo o una idea que me llegaba, paraba ahí.La releía varias veces, como saboreando las palabras en el paladar, dejando que se queden en mi.
Sostengo que existen autores que justifican toda su existencia en pos de una oración (aplicar a los músicos en relación a una canción, sobran ejemplos)
De Osho, me quede con algunos pasajes. Me intriga, lo admito.
Si bien nos llevamos el fiasco (las dos queríamos una "guia" o alguna directiva para practicar la meditación y el asunto viene mas del lado de la discusión acerca de lo que es, no es y lo que podemos esperar de ella ) coincidimos en que abre la cabeza, señalando,si me preguntan, que la meditación es un camino personal, en el cual lo importante es el viaje y no el punto de llegada.
A mi, que la cabeza me vuela por senderos impensados, me sugirió que a veces es mejor parar a contemplar, detenernos un instante en el medio del camino, tomar fuerzas, buscar adentro una guia mas sanguínea que racional y ahí si, empezar a caminar otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario